Sesión especial por el Día de la Memoria: «Si le pasó a alguien en la historia de nuestro país, nos pasó a todos y a cada uno de nosotros»

De esta manera, se manifestó la concejal del Frente de Todos, Susana Cano, al hacer su intervención en la sesión especial que se llevó adelante el martes para conmemorar el Día de la Memoria, a 45 años del golpe militar.
“A veces faltan palabras; el hecho que nos convoca en esta sesión especial es indescriptible. No hay palabras que lo describan. Sí es verdad que todos los años, no podemos dejar de juntarnos, de recordarlo… aunque no es una sola fecha, son todos los santos días. Pero utilizamos esta fecha para reivindicar a todos y a todas y cada uno de los que todavía no están… no están ni con nombre ni con apellido y faltan…faltan de sus casas, faltan nietos, faltan hijos”, expresó la edil al inicio de su alocución.
En ese marco, sostuvo que “Todavía hay personas que intentan negarlo, meterlo debajo de la alfombra… así como se niegan un montón de cosas, se niegan estas barbaridades que nos pasaron a todos, porque si le pasaron a un compatriota a una compatriota, a una vecina vecino, o a un compañero o compañera… nos pasaron a nosotros; le pasó a alguien en la historia de nuestro país… nos pasó todos y a cada uno de nosotros”.
Y agregó: “Nos convoca el cuidado de la Memoria con la convicción de que con la Memoria caminamos hacia la Justicia, con la Justicia llegaremos a la Verdad, con la Verdad están Presentes los 30 mil”.
Finalmente, Cano hizo lectura de una reflexión de Marisa Hutchison.

A continuación, el texto:

«Nuestras esquinas, nuestras calles, nuestras veredas»

Eran las 12, pasé por ella y caminamos rumbo al Nacional, barranca arriba llegando al hospital, damos la vuelta por la Brigada, seguimos la charla adolescente, cruzamos en diagonal la plaza y a estudiar. Un rato en el kiosco o reunidas en las rejas verdes, como cómplices de nuestros secretos.
Eran las 15, ¡todos al patio!, no pregunten. Formadas, formados. Nuevas caras autoritarias. Imposible bromear. Nuevo reglamento, seremos soldadas, reclutas. No más guitarras en horas libres ni salir a cantar. Desapareció Matemática Moderna así como Koning, el profesor. Amonestaciones por respirar…
Eran las 7, nos preparamos como cada año, Día de la Primavera. El barrio entero alucinado, ¿qué está pasando, de dónde vienen?, eran decenas, todos de verde, nos encerraron. Dieron las 4 y seguíamos flanqueados por columnas de F.A.L.s. Desde las ventanas, vimos pasar uniformados que cargaban frazadas pesadas, dijeron que eran «requisas» más no… Eran personas. Llegó la noche, hubo corridas, después silencio y miedo, era cierto, se los llevaron.
Eran las 12, pasé por ella y caminamos al Nacional, barranca arriba llegando al hospital, pegar la vuelta ya fue imposible, todo vallado, prohibido pasar, uniformados con sus fusiles eran la muestra de un nuevo andar. Y en invierno, a la salida, ya anochecía; camino a casa, pasar por la vereda del hospital, se oìan gritos, eran de ellas, las secuestradas y torturadas, nuestras mujeres, las que parieron y las que no: ellas, las mujeres, madres e hijas.
Ya son las 12 y paso por ella, ambas adultas, madres y abuelas. Subimos la barranca, las vallas, Brigada y milicos ya no están; podemos pasear. Esa esquina, esa cuadra, esas veredas fueron y serán nuestras. Le dicen Pozo y Espacio de la Memoria. Esa memoria que no se borra, como nuestras canciones y risas adolescentes, ingenuos testigos de sus voces, las de ellas…las mujeres ¿dónde están?.

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