La Asociación Civil Paseo Comercial Quilmes pidió a la Municipalidad el desalojo de la peatonal de Spiderman y otros los artistas callejeros o la «regulación estricta» de los niveles de sonido que utilizan para sus performances porque complican «la permanencia y el ingreso de potenciales clientes».
En una carta enviada a la Secretaría de Ordenamiento Urbano y Vial, Claudio Denovitzer, presidente de la Asociación Civil Paseo Comercial Quilmes alerta sobre «la situación generada por la utilización de amplificadores de sonido por parte de artistas callejeros en la Peatonal Rivadavia de nuestra ciudad».
Los comerciantes «reconocemos y valoramos las expresiones culturales en el espacio público» pero «la intensidad y continuidad del sonido amplificado está ocasionando serias dificultades tanto al comercio como a los vecinos y vecinas que transitan y permanecen en la zona».
Denovitzer menciona «a modo de ejemplo concreto, la actuación de un artista caracterizado como Spiderman» que «utiliza niveles de amplificación que impiden absolutamente mantener una conversación normal, llegando al extremo de hacer imposible la permanencia en el sector afectado».
Se trata del varelense Jeremías Jiménez Rocha, un ex albañil cuya historia de vida se conoció a través de los medios nacionales.
La carta enviada al Municipio señala que «en el actual contexto de marcada retracción económica que atraviesa el sector comercial, esta situación agrava aún más la delicada realidad que enfrentan los establecimientos de la peatonalLa excesiva presión sonora dificulta la atención al público, entorpece la comunicación dentro de los locales y, en numerosos casos, genera incomodidad que desincentiva la permanencia y el ingreso de potenciales clientes».
Por eso los comerciantes solicitaron:
-El desalojo de aquellas intervenciones que incumplan la normativa vigente, o bien
-La regulación estricta y control efectivo del nivel de amplificación sonora permitida, estableciendo límites claros y mecanismos de supervisión.
«Entendemos que el ordenamiento del espacio público debe garantizar una convivencia equilibrada entre las manifestaciones culturales y el normal desarrollo de la actividad comercial, resguardando el derecho al trabajo y a condiciones razonables de funcionamiento», finalizaron los comerciantes.
La foto es de Agustina Ribó (TN)
