Detectan el virus de la hepatitis A y E en plantas depuradoras de AySA

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Un seguimiento de aguas residuales hecho por el Instituto Malbrán y la empresa AySA, permitió identificar la presencia de hepatitis A y E en diversas plantas depuradoras.

El repunte de contagios entre mayores de 20 años y la detección sostenida del virus E en cloacas bonaerenses modifican el mapa sanitario

En solo cinco años, los diagnósticos pasaron de 2 a 53, y en el primer cuatrimestre de 2026 ya se notificaron 34 casosEste incremento llevó a que la vigilancia sanitaria supere la “zona de seguridad”, con registros sostenidos por encima de los valores esperados a partir de la semana epidemiológica 5El crecimiento se concentró en mayores de 20 años, un grupo que no recibió la vacuna obligatoria instaurada desde 2005.

La autoridad sanitaria nacional atribuye el fenómeno a la combinación de factores sociales y ambientalesSegún el Boletín Epidemiológico Nacional, los casos se distribuyeron principalmente en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y SaltaEn esta última, la cifra anual de 2025, que fue de 10 personas, ya casi iguala el registro de 2026, con 7 positivos en menos de medio año.

El informe destaca que “durante el primer trimestre de 2026, la cantidad de casos confirmados ha superado la zona de seguridad, ubicándose sostenidamente por encima de los valores esperados a partir de la Semana Epidemiológica 5”La tendencia pone la mira sobre los adultos jóvenes, sobre todo varones de 30 a 39 años, que no integraron la campaña de vacunación neonatal obligatoria y hoy constituyen el segmento más afectado.

El monitoreo de aguas residuales en el AMBA permitió detectar hepatitis A y E, reforzando la vigilancia epidemiológica en Argentina

La Dirección de Epidemiología resalta que “la detección viral en aguas residuales permite abarcar a poblaciones numerosas mediante un único análisis, incorpora a individuos asintomáticos o presintomáticos, y brinda señales tempranas sobre la evolución de epidemias”Este método complementa el sistema de vigilancia tradicional y refuerza la necesidad de políticas preventivas a escala municipal, provincial y nacional.

El contagio de la hepatitis A ocurre principalmente por vía fecal-oral, lo que sitúa el foco en la seguridad del agua y los alimentos, además de la higiene en contactos sexualesLa crisis económica actual agrava las condiciones de vida y la falta de acceso a servicios básicos, facilitando la transmisiónLos brotes recientes se detectaron sobre todo en varones adultos jóvenes, sector excluido históricamente de la inmunización universal.

El BEN ofrece un panorama novedoso sobre la hepatitis E, un virus poco frecuente en Argentina pero con circulación confirmada en aguas residuales del AMBAAunque los reportes clínicos siguen siendo bajos —menos de cinco casos confirmados en 2026—, el análisis de residuos cloacales arrojó resultados llamativosEl virus de la hepatitis E se detectó en todas las plantas estudiadas, con porcentajes de positividad que oscilaron entre el 49% y el 76%Para la hepatitis A, la presencia fue más irregular, con picos que llegaron al 22% en algunas instalaciones.

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