La Diócesis de Quilmes celebró sus 50 años de vida con una multitudinaria jornada de fe, memoria y compromiso pastoral, que reunió a miles de fieles en la Catedral Inmaculada Concepción.
La conmemoración incluyó el recuerdo del 50º aniversario de la ordenación episcopal de su primer obispo, Jorge Novak.
Las actividades comenzaron con movilizaciones desde los cinco decanatos hacia la Catedral de Quilmes, donde la capacidad del templo fue desbordada y muchos participantes siguieron la celebración desde una pantalla instalada en el exterior.
Durante la apertura se escuchó el saludo enviado por el papa Francisco a la Diócesis en enero de 2025 y un fragmento del «sueño profético» pronunciado por Jorge Novak en 1992, en el que proyectaba el camino de la Iglesia local hacia este jubileo.
El nuncio apostólico, monseñor Michael Banach, transmitió el saludo del papa León XIV e invitó a vivir «la gratitud por las raíces recibidas, que se convierten en una responsabilidad compartida para reavivar la fe y caminar juntos».
La misa fue presidida por el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, y la homilía estuvo a cargo del arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo.
En su predicación, Colombo recorrió la historia de la Diócesis y destacó el legado de sus pastores: la opción preferencial por los pobres, la defensa de los derechos humanos, la misión, la paz y el diálogo ecuménico impulsados por Novak; el desarrollo de las vicarías episcopales y la recepción de Aparecida bajo el gobierno de monseñor Luis Stöckler; y la cercanía pastoral con la que actualmente conduce la Diócesis monseñor Tissera.
