Berazategui recibió este 2 de abril la señal del microsatélite Atenea, construido por equipos de la UNLP y la UNSAM, que viajó junto a la misión Artemis II de la NASA, en un hecho histórico para la región.
A las 19:35 del pasado miércoles 1 de abril, el cielo de Estados Unidos se partió en dosEl cohete Space Launch System (SLS) de la NASA, en el marco de la misión Artemis II, abandonó la plataforma del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, mientras millones de personas observaban el lanzamiento en todo el mundo.
Además de los astronautas a bordo, viaja Atenea: un microsatélite nacional desarrollado por miembros de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), entre otros, significando el mayor logro aeroespacial científico y universitario del país en décadas.
Durante el despegue, parte del equipo que construyó Atenea siguió el lanzamiento desde el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), ubicado en Berazategui, con dependencia de la UNLP, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC)Desde ahí, junto a las estaciones terrenas de la CONAE en Córdoba y Tierra del Fuego, el grupo esperaba la señal del satélite.
“Después del lanzamiento esperamos unas cinco horas, que fue cuando el satélite se soltó del cohete y empezó a transmitir informaciónCerca de la una de la mañana del 2 de abril apuntamos las antenas y logramos recibir la señal de forma inmediata”, relató Ramón López La Valle, coordinador del grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, en diálogo con Buenos Aires 12.
“Tanto en el IAR como en las estaciones del CONAE en Córdoba y Tierra del Fuego, se recibió la señal en forma simultáneaEl satélite estaba a unos 50 mil kilómetros de la Tierra, y la señal llegó correctamenteEra muy desafiante y funcionó bien”, agregó.
El equipo siguió la transmisión de forma ininterrumpida durante horas“Se pudo recibir información, decodificar los datos y estaban todos correctosCon eso se logró validar gran parte del satélite”, explicó López La Valle.
Lo que Atenea transmite es telemetría: el estado de salud del satélite en tiempo realLa temperatura de la batería, el nivel de carga, la temperatura de la computadora de a bordo, los datos del receptor GNSS.
Después de 10 horas de travesía, el satélite salió del rango de las antenas argentinas“Luego de la mitad del viaje, el seguimiento lo continuó una estación de VietnamPasó a la zona del otro hemisferio”, contó el investigador.
Qué es Atenea y para qué fue al espacio
Atenea es un CubeSat de clase 12UNo va a la Luna: hace una órbita altamente elíptica que acompaña el camino de la misión Artemis II, alcanza los 70.000 kilómetros de distancia de la Tierra y luego regresa.
“Atenea no es un satélite que va a la Luna, sino que hace el camino de la LunaUna órbita de 70 mil kilómetros, da la vuelta, pierde altitud y entra a la atmósfera de la Tierra”, aclaró López La ValleSe espera que al reingresar, tras un viaje de 20 horas, se desintegre.
Su objetivo es lo que en el mundo espacial se llama una misión de demostración tecnológica.
“Exhibir que lo que se desarrolló en Argentina funciona, y que si todo está bien, en el futuro esa tecnología pueda usarse en misiones de mayor duración”, explicó el investigador.
“Cuando uno desarrolla tecnología espacial, sí o sí necesita probarla en vueloUno gana credibilidadQuiere decir que todo está bien hecho”, añadió.
En términos concretos, el satélite está probando un sistema de comunicaciones de largo alcance -clave para misiones más alejadas de la Tierra-, un receptor GNSS desarrollado íntegramente en la Facultad de Ingeniería de la UNLP, y una carga útil científica para medir radiación espacial y evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremasEsta última fue diseñada y construida por el equipo de la Universidad Nacional de San Martín.
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